En estas semanas ha
comenzando a debatirse de la Ley que les permitirá a los jóvenes de 16 años
votar. Si bien este proyecto es impulsado por el Kirchnerismo con intereses
clientelares (hipocresía mediante), consideramos que es un avance en la
participación de los pibes en la política.
Este debate no es nuevo, hace años que circula en
los pasillos legislativos y en los medios de comunicación. No es bondad de
algún político, sino resultado de la histórica participación política que han
tenido los jóvenes en nuestro país, desde los reclamos por la reforma
universitaria hasta el Cordobazo, pasando por la lucha por el boleto educativo
y la defensa inclaudicable por la educación pública, que los han tenido como
protagonistas. Poco ha importando si tenemos derecho o no a votar los jóvenes
siempre hemos estado en la calle y seguiremos estando para lograr el país que
siempre soñamos.
El kirchnerismo pretende encapsular el debate en la participación juvenil, pero en nueve años de mandato los pibes seguimos siendo los más perjudicados de este modelo: 40% de nosotros vive debajo de la pobreza, 60 % tenemos problemas de trabajo, y muchos abandonamos nuestros estudios para ayudar en nuestras casas. ¿Qué paradoja, no?.
Todo acto que garantice y permita la participación de los jóvenes en un avance en nuestra democracia, pero no deben quedar en actos formales. No sólo por el hecho de votar los jóvenes vamos a estar mejor. El Estado debe garantizar acceso a nuestros derechos e igualdad de oportunidades, tiene que acabar en los barrios con la portación de cara y la penalización por el consumo de marihuana. Sí en cambio combatir a los que nos matan con Paco. Las pibas no deben ir presas por el aborto, y sí en cambio tener una mejor educación y salud sexual.
Estamos convencidos que la intervención de los jóvenes en la política no se va a reducir sólo a La Cámpora o al PJ como pretende el gobierno nacional, desarrollando para ello los elementos de la vieja política que siempre han negado a los pibes los lugares de decisión. Mucho menos que su voto se dirija mayormente al kirchnerismo, motivo por el cual el gobierno evaluó la redacción de este proyecto de ley.
A 36 años de la noche de los lápices la votación a los 16 años es un reconocimiento a nuestra participación política, que la hemos ganada en las calle y utilizaremos esta herramienta como un arma para construir futuro y levantar las bandereas de los compañeros que entregaron todo por un país distinto.-

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